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Las vacunas de los primeros meses |
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| LAS VACUNAS DE LOS PRIMEROS MESES |
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Difteria
Debida al Corynebacterium diphteriae, esta bacteria productora de toxinas, además de poder dañar los nervios y el corazón, causa una inflamación de la garganta que impide la respiración y llega a causar la muerte. Se la conocía como "garrotillo", al comparar la desesperante asfixia progresiva que sufrían los niños con la compresión del cuello que hace el garrote.
El último caso en España se declaró en 1986, pero en 1990 hubo una epidemia en la Unión Soviética, y tras la caída del muro de Berlín, se han producido casos aislados en Europa.
Tétanos
Con una mortalidad cercana al 50%, es causado por una toxina elaborada por el Clostridium tetani, un germen que infecta heridas poco ventiladas y que produce contracciones musculares espasmódicas que pueden acabar por impedir la respiración.
En España se producen unas decenas de casos anuales entre adultos y ancianos mal o nada vacunados.
Tos ferina
Es una infección respiratoria provocada por la Bordetella pertussis, que causa unos sofocantes accesos de tos que se prolongan durante meses, pero que en los lactantes puede ocasionar también encefalitis y llegar a ser mortal.
La vacuna no es de las más eficaces (del 70 al 90% de protección); por eso, en España la padecen más de 500 niños por año.
Infección por hemophilus influenzae tipo B
Es una bacteria que por lo general causa infecciones de las vías respiratorias altas y otitis, pero que puede ser más agresiva y producir en los más pequeños peligrosas epiglotitis (inflamación de la entrada de la laringe), neumonías, septicemias, infecciones óseas y articulares, y también meningitis.
La vacuna no evita las infecciones de vías respiratorias altas, sino todas estas formas más graves que desde su reciente introducción han desaparecido de forma espectacular, incluyendo la meningitis, una de las más frecuentes en el lactante.
Poliomielitis
El virus de la poliomielitis afecta al sistema nervioso y produce una parálisis que afecta sobre todo a las piernas, dejando una cojera permanente con atrofia de la extremidad; también puede llegar a causar la muerte.
Aunque la vacunación universal ha logrado que esta enfermedad esté prácticamente erradicada en Occidente, todavía es endémica en algunos países asiáticos y africanos, por lo que es preciso seguir protegiéndose, ya que cualquier viajero podría importarla. Excepcionalmente, en un caso por cada 1 ó 2 millones de dosis administradas, la vacuna puede producir la enfermedad; por ello, es posible que en un futuro próximo las primeras dosis de vacuna oral sean sustituida por la intramuscular, que carece de este riesgo.
Meningitis C
El germen responsable de la mayoría de meningitis, la Neisseria meningitidis o Meningococo, tiene diez familias distintas, entre las que se halla la "C", que no es la que más casos ocasiona en nuestro medio, pero es la única contra la que se ha podido obtener recientemente una vacuna muy segura y eficaz.
Se está trabajando para lograr una similar para el meningococo B, que es el que más meningitis causa.
Hepatitis B
La hepatitis B puede resolverse espontáneamente, pero en bastantes ocasiones se hace crónica y evoluciona hacia la cirrosis y el cáncer hepático. Esto ocurre con más frecuencia cuando la infección se presenta en la infancia, especialmente si el contagio es durante el embarazo porque la madre es portadora del virus. Se calcula que el 5% de la población mundial está infectada y que causa dos millones de muertes anuales.
Como su principal vía de transmisión es la sangre y el contacto sexual, en alguna comunidad se decidió vacunar antes de iniciar la adolescencia, cuando de hecho se producen la mayor parte de contagios por relaciones sexuales o uso compartido de jeringuillas entre drogodependientes; pero actualmente se sabe que la protección persiste aunque se administren en los primeros meses de vida y hacerlo así evita el escaso pero real riesgo de que la contraigan de pequeños.
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